Interesante libro de Correa que trata sobre el estudio que producimos con la mirada sin  preguntemos verdaderamente que es lo que estamos viendo. En esta entrada criticaré la primera parte del libro para que más adelante haga lo mismo con la segunda.

En primer lugar la obra empieza cuestionando los términos sobre el ver y el mirar que ejercemos con nuestro sentido de la vista, relacionándolo a su vez con una serie de ejemplos representativos que propone el autor. Pero lo que realmente está buscando el mismo es una denuncia hacia la reflexión que tenemos que tener en cuenta sobre las imágenes que nos muestran en nuestros días y no que éstas no produzcan un dominio sobre nuestros pensamientos ni decisiones. Porque realmente lo están logrando de manera muy preocupante.

Nos cuenta que las pretensiones de los creadores de las imágenes actuales tienen como objetivo fines lucrativos, o bien quieren dominar grandes cantidades de personas. Siempre de forma organizada y con un fuerte estudio de las situaciones, donde en ningún momento aparece el azar, todo tiene sentido y carácter manipulativo. La idea principal por la que se trabaja con la imagen es para transmitir mensajes sobre necesidades que podamos tener en cierto momento o para introducirnos una idea sobre algo que en cierto modo le pueda interesar. Juegan con nosotros como si fuéramos verdaderos títeres, para que posteriormente seamos dirigidos hacía sus intereses. Solo pretenden que su mensaje sea captado por todos, ya que más adelante la gran mayoría de la gente va a actuar sin personalidad,  como le dirijan de esa manera que supone como indirecta. Consiguen que la población acepte lo que le digan sin ninguna reflexión para facilitarle su dominio posterior. La mirada ya no es única ni personal de cada uno, sino todo lo contrario que depende de los factores de quien la proporciona. Este tema si no recuerdo mal, ya lo trabajamos en clase con las cuestiones de las imágenes de las marcas, las prendas, los comportamientos sobre la imagen de las mujeres o de el dominio público que provoca esto sobre la sociedad, sobre todo en ciertas actitudes y posturas como ocurre con las campañas publicitarias que circulan por los medios.

En este caso en el libro solo habla de los mensajes visuales y subliminales que recibimos por el sentido de la vista y que controla muchos de nuestros impulsos. Pero en la actualidad influyen otros diferentes que no tiene  en cuenta Correa, como es el caso del sentido acústico. Sentido que es también bombardeado sin cesar con eslóganes y frases en los anuncios de televisión y por supuesto en la calle.

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En segundo lugar, el lenguaje emocional de las imágenes  tiene cierta problemática porque nos muestra las representaciones desde una doble visión. Los medios comunicativos y de entretenimiento influyen en el pensamiento emocional y de la personalidad humana. Como también lo hacen los estereotipos marcados por la sociedad en la que esta inmersa, que suelen construir realidades a priori supuestas dejando de lado el propio mensaje de la imagen. Suele tener relación con el significado que le otorgan las personas que lo ven, al igual que la publicidad que se le de a la realidad inventada según el interés que se le tenga en ese momento. Se suelen aprovechar de nuestros pensamientos cómo y cuando quieren solo por intereses.

En tercer lugar la sintaxis de la imagen se refiere en particular a la sociedad mediática y del espectáculo a la que solemos estar sometidos por parte de los medios de información. Consiguiendo así una manipulación completa por parte de su presa que somos nosotros, que aparentemente no se le opone apenas dificultad. Ya que se suele enfrentar la mayoría de las veces contra un ser humano acrítico y con una personalidad limitada. Las estrategias que muchas veces llevan a cabo suelen estar dentro de la ley, pero que si la analizamos rozan, por no decir que violan, la moral de las personas porque para muchos solo buscan la defensa de su idea para posteriormente lucrarse.

Y por último la parte del cine y virtual como herramienta directa que enlaza a personas sería en un futuro próximo, no solo método de reproducción de la realidad, sino sobre todo una especie de magia artística, de lenguaje, de arte e industria. Sobre todo teniendo en cuenta que si una imagen puede hacer muchas cosas, una secuencia de muchas de ella puede facilitar una realidad mucho más desarrollada de lo que se quiera mostrar. Sobre todo si tenemos en cuenta la infinidad de efectos y diversidad creativa que presentan las imágenes como por ejemplo: los movimientos de la cámara, los planos y los efectos ópticos o visuales.

Pero las fronteras de la imagen como diferenciación de lo lo virtual como categoría suprema abren otros caminos que buscan escapar de lo real y de las distinciones racionales que ordenan a los comportamientos naturales de las sociedades. Es más bien  un nuevo espacio informativo y comunicativo en contraposición a los modos tradicionales de contacto con la imagen, la lectura y la significación de la imagen guiados por la exclusividad y privacidad como del valor estético.  El sistema de redes hace viable toda acción y tipo de actividades al permitir la creación, la distribución y la circulación de los contenidos audiovisuales. Además se tiene en cuenta que la imagen puede convertirse en  virtual a la vez que se construye partiendo de modelos simbólicos de la misma como: imágenes visuales, imágenes de audio, hologramas, etc.

La tecnología de lo virtual nos invita a navegar por mundos reales o imaginados combinando la ilusión con la interacción personal mediante la alta definición. Esto nos hace acercarnos también a realidades futuras y vivir sueños fantásticos que aún no son palpables como circular en un prototipo de automóvil que aún no se ha fabricado o que se quiere comprar. Vivir en la imagen futura pero en el presente. Pero esto como ocurre con otras cuestiones en la vida, supone también unos comportamientos que suplantan a veces a la realidad por su grandes apariencias, pero no mas lejos de la realidad. Porque por muy real que parezca una película, un videojuego en una consola nunca se podrá comparar lo virtual con la verdadera realidad. En una economía posterior a la industrial en la que la información está reemplazando a la motricidad humana y a las energías tradicionales como es el juego,  las representaciones están sustituyendo a las tradiciones que parecían insustituibles. Por ejemplo un juego para el móvil que trate sobre como cuidar una mascota irreal, nunca, jamás tendrá las mismas sensaciones y sentimientos que si se vive en primera persona cuando al animal se tiene delante. Lo mismo ocurre con jugar al Fiffa 2016 en la nueva PlayStation 4 de Sony que nunca sustituirá a jugar con los amigos en el parque. Puede tener cierta apariencia o relación pero suplantarlo me parece irracional.  Debemos defender la realidad por encima de las altas definiciones antes de que estas desaparezcan. Por eso me reitero que no hay que ver todo cuanto nos quieran enseñar sino mirar mas allá de la imagen y preguntarse qué es lo que se está viendo y porque ya que nunca se sabe. Toda invención propone alguna ventaja a la vez que encierra un inconveniente que en numerosas veces suele ser perjudicial.

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